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Acerca del Habano
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| 1. Regiones Tabacaleras |
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En ningún otro lugar del mundo se cultiva un tabaco mejor que el de Cuba. Pero incluso aquí, sólo algunas tierras -o vegas- escogidas se consideran aptas para cultivar el tabaco con que se confecciona un Habano.
Vuelta abajo
La mejor tierra del mundo para cultivar tabaco. Vuelta Abajo es la principal fuente del tabaco utilizado en la confección de Habanos. Además es la única región que produce todos los tipos de hoja. Pero incluso aquí, sólo una pequeña superficie, inferior a la cuarta parte, de las tierras productoras de tabaco posee la condición de Vegas Finas de Primera, consideración que se requiere para poder cultivar el tabaco para los Habanos.
Pinar del Rio: Nombre de la provincia donde se encuentran las más importantes zonas de cultivo en la parte occidental de Cuba, y nombre de la capital provincial. Al Este de la ciudad se encuentran algunas de las mejores tierras para cultivar el tabaco destinado a los Habanos, por ejemplo, la Vega Vizcaíno que es famosa por sus capas.
San Luis: Pequeño pueblo ubicado en el epicentro de la cultura tabacalera de Cuba, conocido principalmente por el cultivo de hojas de capa. Aquí se encuentran varias plantaciones famosas: Vega El Corojo y también las Cuchillas de Barbacoa, lugar donde se encuentra la conocida finca de la familia Robaina.
San Juan y Martínez: Otro pequeño pueblo famoso, que goza de una particular reputación por el cultivo de las hojas de tripa y del capote. Aquí está ubicada la famosa plantación conocida como Hoyo de Monterrey.
Semivuelta
Región situada también en la parte occidental de Cuba. Es conocida fundamentalmente por el cultivo de hojas de capote y de tripa para Habanos. Sin embargo, la superficie empleada es muy pequeña: apenas el uno por ciento del total de las tierras productoras de tabaco de la zona de Semi Vuelta. También es buena tierra para semilleros. La mayoría del tabaco que se cultiva en la zona de Semi Vuelta está destinada a otros fines.
Partido
Grupo histórico de zonas productoras de tabaco que se fundó a principios del Siglo XVII al sudeste de La Habana. La zona de Partidos se especializa en el cultivo de hojas para capa.
La Habana: La Habana, capital de Cuba. Dio su nombre al más famoso producto de exportación de Cuba ya que desde el puerto de su bahía se embarcaban históricamente los Habanos para ser enviados al exterior. Sigue siendo sede de las más famosas fábricas de Habanos.
Vuelta Arriba
Región ubicada al este que abarca dos zonas productoras de tabaco muy distantes entre sí:
Remedios: La mayor y más antigua zona produc-tora de tabaco de Cuba, y fuente de todos los tipos de hojas para una marca específica de Habanos: José L. Piedra. El suelo y el clima poseen características particulares, pero los métodos de cultivo utilizados aquí son los mismos de las demás regiones tabacaleras de Cuba.
Oriente: Fue en Bariay, en la parte más oriental de esta región, donde desembarcó Colón en 1492 y descubrió el tabaco cubano. Todavía hoy se cultiva aquí el tabaco, aunque no para la producción de Habanos.
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| 2. La Hoja Ideal |
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En un Habano todo es Tabaco Negro Cubano, descendiente directo de las plantas que Colón descubriera en Cuba hace más de quinientos años.
Dos formas distintas de cultivo producen los diferentes tipos de hojas requeridas.
Tabaco Tapado
La tela de tapado filtra la luz del sol y retiene el calor permitiendo que las hojas crezcan más y sean más finas: éstas son las condiciones ideales para la hoja de capa. Sólo las hojas más grandes y finas se seleccionan como capas para la confección de Habanos. Las hojas para capa son las más caras de producir de todas las hojas de tabaco que componen un Habano.
Tabaco de Sol
Las hojas para tripa y capote se cultivan al aire libre. Así aprovechan a plenitud el sol de Cuba.
En cada caso las hojas presentan características distintas según su altura en la planta. Cada hoja se clasifica según sus características.
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| 3. Anatomía de un Habano |
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Tripa
Se mezclan tres tipos de hojas para conformar la tripa, fuente de los ricos sabores y aromas que distinguen de inmediato a un Habano.
Volado, hoja de tabaco con la menor fortaleza, valorada especialmente por su combustibilidad; también conocida como Fortaleza 1.
Seco, hoja de fortaleza media, la más importante para el aroma
(Fortaleza 2).
Ligero, la hoja de mayor fortaleza, de quema lenta, para darle el toque de sabor (Fortaleza 3).
Capote
El capote, es la hoja especial que envuelve a las hojas que forman la tripa, define la forma del puro y da un toque final a su calidad a la hora de fumarlo.
Capa
La capa es una hoja exquisitamente fina y elástica. Forma la superficie exterior del puro. La capa contribuye en poco al sabor de un Habano, pero representa la culminación de la perfección de un puro.
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| 4. El Toque Mágico |
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El trabajo comienza durante los calurosos meses de junio y julio, y continúa sin respiro por espacio de nueve meses. Se plantan diferentes campos en diferentes momentos para así distribuir la carga de trabajo en cada temporada. El período que media entre la siembra de la semilla y la culminación de la cosecha es de unas 17 semanas para las plantas que se cultivan a la sombra. Para las que lo hacen a pleno sol el plazo es de unas 16 semanas.
Las plantas de tabaco crecen en los terrenos más sueltos posibles, de ahí que sea necesario arar los campos con sumo cuidado siguiendo un patrón determinado a cierta profundidad, varias veces antes de la siembra. Aún se utiliza la tracción animal, para evitar la compactación del terreno.
Las plántulas crecen en semilleros especiales, con una cubierta de paja para su protección.
En la actualidad, algunos se producen a partir de un nuevo método, en semilleros flotantes situados dentro de túneles que sirven a modo de protección.
Pasados 45 días, las plántulas en semillero alcanzan una altura de entre 13 y 15 cm, y ya están listas para ser transplantadas.
Entre los 18 y 20 días después de transplantadas, se amontona la tierra alrededor de la base de la planta para promover el desarrollo de raíces fuertes.
A medida que cada planta alcanza la altura deseada, se le extirpa la yema superior para concentrar la fuerza en el desarrollo de hojas más grandes. Es el desbotonado.
La acción de desbotonar desencadena un crecimiento acelerado de los rebrotes. (hijos).
El agricultor deberá realizar visitas repetidas a cada planta para eliminar esos rebrotes. Es el deshije.
Alrededor de 40 días después del transplante, puede comenzar la recolección. Es una ardua tarea puesto que cada hoja deberá cosecharse a mano. Sólo se pueden tomar dos o tres hojas a la vez, y deberán transcurrir unos días entre cada recolección. Para cosechar una sola planta en su totalidad se requieren unos 30 días.
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| 5. Recolección |
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Las hojas se recolectan en intervalos, partiendo de la parte inferior hacia arriba, dejando transcurrir un tiempo entre las recolecciones para que la planta desarrolle las hojas restantes.
Las plantas que se cultivan a la sombra (tapado) son más altas y tienen más hojas. Por lo tanto es preciso realizar un mayor número de recolecciones.
Las hojas llamadas Mañanita, que se recogen primero, son demasiado pequeñas para los Habanos sin embargo, tienen el tamaño perfecto para los mini cigarritos (Minis Cubanos).
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| 6. Procesando la Hoja |
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Tendrán que pasar muchos meses -y en algunos casos años- antes de que la hoja esté lista para ser utilizada en la confección de un Habano.
Curación
El primer proceso a que se somete una hoja recién cosechada, y del que depende el éxito de toda la cosecha, es un lento y cuidadoso período de curación al aire que elimina la humedad y hace que la hoja alcance un tono carmelita dorado progresivamente.
Curación al aire según métodos tradicionales
La mayoría de las hojas se curan en las tradicionales casas de tabaco que dependen completamente de los efectos naturales del clima. Las hojas se ensartan - o unen mediante un hilo- en pares y se cuelgan unas junto a otras en cujes que descansan sobre barrederas. En la medida en que la hoja se va curando, se va elevando progresivamente el cuje hacia la parte superior de la casa de tabaco. Es necesario ajustar constantemente la ventilación y la luz para permitir las variaciones naturales de temperatura y humedad.
Curación al aire controlada para hojas de capa
En los años 90 se realizó una importante inversión en medios para el control de la temperatura y la humedad en la curación de las preciosas hojas para capa, con miras a enfrentar las impredecibles variaciones en una casa de tabaco convencional. La curación al aire se realiza con la utilización de un método muy refinado, con las condiciones óptimas en todo momento. Por supuesto, se requiere de menos tiempo.
Sin embargo, sigue existiendo la necesidad de vigilar y ajustar permanentemente las condiciones a medida que el estado de las hojas se va modificando, puesto que este proceso se desarrolla ininterrumpidamente de día y de noche.
Adiós a la vega
Una vez que la hoja está curada, concluye el trabajo del agricultor y la tarea pasa ahora a manos de la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco, entidad que compra el tabaco al agricultor. La hoja ya seca, separada por corte, se encuentra ya lista para ser trasladada a la Escogida y ser sometida a la primera fermentación.
Primera Fermentación
Las hojas ya secas se atan en mazos llamados gavillas y se trasladan desde la vega hacia la Escogida.
Allí se colocan en pilones cubiertos con yaguas o con tela, y sufren un proceso completamente natural de fermentación, que se desencadena por la propia humedad que contiene la hoja.
La fermentación resulta esencial para la calidad a la hora de fumar el puro. Allí la hoja elimina las impurezas y se reducen la acidez, el alquitrán y la nicotina.
Además suaviza el sabor de las hojas de tripa y se empareja el color de la hoja de capa. Las hojas que crecieron en la parte más alta de la planta necesitan un período más prolongado de fermentación porque son más gruesas y más ricas en aceites.
El proceso de fermentación es precisamente el mismo que ocurre en una pila de abono en el jardín. La humedad y la compresión se combinan para generar calor. Por lo tanto, se requiere de una supervisión constante para asegurar que el proceso no se salga de los parámetros deseados.
Escogida y Clasificación
Ha llegado el momento de la selección de las hojas según la función que desempeñarán finalmente en el proceso de confección de un Habano. El tamaño, el color y la textura son los tres criterios por los que se rigen los miembros de cada escogida.
Las hojas de capa, tal como es de esperar, reciben una esmerada atención. Primero, se humedecen y se orean con el fin de prepararlas para su manipulación. Después, se clasifican en más de 50 categorías distintas diseñadas para asegurar que sólo las más perfectas sirvan de vestido a un Habano. Cualquier hoja que se encuentre por debajo de patrones de calidad requeridos se rechaza y se destina a otros usos.
Las hojas que se cultivan a pleno sol (tripa y capote) se escogen y se agrupan en tres tamaños y tres categorías esenciales de sabor o tiempos que se combinan en la ligada o mezcla de la tripa: ligero, seco y volado. Las hojas que se recolectan de la parte más baja de la planta constituyen el volado, de menor fortaleza, (también denominado Fortaleza 1) y las más grandes y mejores de ellas se seleccionan como capote. Las hojas que se recolectan del centro de la planta tienen buen aroma y una fortaleza media: se clasifican como seco (Fortaleza 2). Las hojas de la parte superior constituyen el ligero y son las de mayor fortaleza (Fortaleza 3).
Al igual que con las capas, en esta etapa se descartan algunas hojas de tripa y capote, y se destinan a la confección de puros que no son Habanos y para cigarrillos.
Una vez que concluye la Escogida y se dejan reposar, las hojas de capa - que por ser más finas sólo requieren de una fermentación - están ya listas para ser embaladas en tercios y transportadas hacia el almacén donde se dejarán añejar como el mejor de los vinos.
Por su parte, las hojas cultivadas a pleno sol requieren otras atenciones adicionales...
Despalillo
La tripa y el capote ya escogidos (clasificados) se transfieren ahora hacia el Despalillo, donde se realiza en primer lugar un proceso de humedecimiento -o moja- que permite que la hoja se pueda despalillar. Asimismo la moja le suministra la humedad necesaria para que se inicie la segunda fermentación.
Los seguros dedos de las despalilladoras desgarran la porción inferior de la vena central de cada hoja de tripa o capote. A la vez realizan la clasificación final según tamaño y características en cada tiempo. Nuevamente se rechaza cualquier hoja que no satisfaga los patrones establecidos. Por último, las hojas se agrupan y se planchan entre tableros.
Segunda Fermentación
En este momento las hojas que conformarán la tripa y el capote se someten a una segunda fermentación. En la segunda, los pilones son mucho más grandes y el periodo de fermentación es más largo que en la primera.
Nuevamente las hojas más gruesas, de mayor fortaleza o sabor, se someten a un proceso de fermentación más largo. Para las más finas, de menor fortaleza, el proceso es más breve.
La temperatura de fermentación deberá ser vigilada con gran cuidado. Cuando se torna demasiado elevada, hay que desbaratar el pilón para permitir que las hojas se refresquen y reorganizar ese pilón, invirtiendo el orden de las hojas (las hojas que estaban en el fondo van hacia la parte superior, y viceversa).
Puede que esto se repita varias veces durante este proceso de fermentación.
Añejamiento
Después de la segunda fermentación, las hojas cultivadas a pleno sol para tripa y capote se orean en tarimas -llamadas parrilleros- durante varios días. Después se empacan y se trasladan al almacén dónde se unirán a las hojas de capa, para cumplir el paciente proceso final de añejamiento.
Las hojas de mayor fortaleza (ligero) son sometidas al período de añejamiento más largo. Mientras, las hojas con menor fortaleza se añejan por menor tiempo. Al igual que con el buen vino, cuanto más tiempo se le conceda a una hoja para madurar, mayor calidad tendrá.
Las hojas de tripa y de capote se embalan en envases llamados pacas. Por su parte, las hojas de capa se embalan en envases denominados tercios, hechos con Yagua, que es la corteza de la Palma Real, material utilizado para muchos fines en Cuba.
Cada paca y cada tercio llevan una etiqueta que contiene toda la información acerca de la hoja, a saber: tamaño, año de cosecha y fecha de empaque. Además los tercios también se marcan con el código de la Escogida en que se seleccionaron las capas. Asimismo, las etiquetas en las pacas nos indican el tiempo de la hoja así como la Escogida y el Despalillo donde se procesaron las hojas de capote y de tripa.
Es esta información la que permite conocer al Ligador -o elaborador de las mezclas- el carácter local específico de la hoja, clave de la ligada distintiva de cada una de las marcas de Habanos.
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| 7. Como se Hace un Habano |
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Preparación de las capas
El tiempo ha realizado su labor y la hoja por fin está lista para desempeñar su papel en el proceso de confección de un Habano.
Las hojas de capa ya están añejadas y listas para la escogida y clasificación finales. Es en este momento en que se deben despalillar.
La moja les concede la condición óptima que se requiere para el despalillo y la escogida y para así poder cumplir su objetivo final de envolver el puro.
Las gavillas de 40 o 50 hojas (según su clasificación) son sometidas a una fina aspersión de agua pura. Las gotas en exceso se sacuden para evitar cualquier tipo de mancha, colgándose las hojas en bastidores para que la humedad se absorba uniformemente.
Posteriormente, las suaves manos de mujeres altamente calificadas realizan el despalillo y el rezagado (clasificación final de la capa. Un movimiento certero elimina totalmente la vena central de la hoja, separándola en dos mitades listas para el rezagado en aproximadamente 20 tamaños y matices exquisitamente definidos.
Estas mujeres trabajan a partir de pilas de hojas que tienen en su regazo, dando crédito al mito popular de que los Habanos se tuercen sobre los muslos de las doncellas.

Preparación de las tripas
Por su parte, las hojas destinadas a la tripa y el capote se retiran cuidadosamente de sus pacas para ser examinadas.
Si fuera necesario, se someten a un proceso de oreo para eliminar el exceso de humedad.
Después se colocan en barriles de madera dónde se almacenan hasta que se considera que están preparadas para ser utilizadas.
Componente de Ligada
La tarea de selección de las ligadas (o mezclas) para cada marca, de acuerdo con sus propias recetas, comienza mucho antes de que las pacas lleguen a la fábrica.
Tan pronto se conoce la programación futura de la producción de la fábrica por marcas y tamaños, el Maestro Ligador elabora la lista de todas las hojas de tabaco que él necesita para confeccionarlos.
En el almacén central se realiza una selección de entre una existencia enorme de pacas que contienen todo tipo de hojas, cada una clasificada según su tiempo (ligero, seco, volado y capote), su tamaño, su edad y, lo más importante, su zona y su área de origen.
Un rasgo verdaderamente distintivo del tabaco cubano es como una superficie agrícola tan pequeña de Vegas Finas de Primera puede producir tan amplia variedad de sabores, y además tan distintos de unas áreas a otras. Realmente, el tabaco que se cultiva en un lado de una carretera en Vuelta Abajo puede saber completamente diferente del tabaco que se cultiva en el otro lado
Existe un vínculo establecido entre la fábrica y las zonas que suministran la hoja para las marcas que ésta produce. Sin embargo, es responsabilidad del Ligador tomar muestra del sabor del tabaco que se utiliza diariamente. Él conoce las recetas de cada marca y vitola, y es el guardián de su consistencia.
La proporción de cada tipo de hoja que el Ligador especifica para cada puro en producción, es conformada por el departamento de ligadas o mezclas. Este hace lotes con las proporciones exactas, entregándose los mismos diariamente a los Torcedores para que puedan realizar su trabajo.
El departamento de mezclas se denomina La Barajita, porque el proceso de ensamblar las hojas para una ligada se asemeja al proceso de barajar las cartas.
Por fin, más de tres después de que la primera hoja fuera recolectada, llega el momento de convertirse en Habano.
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| 8. Métodos de Elaboración |
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Todos los Habanos, salvo algunas excepciones, se hacen de la misma forma en que históricamente se han confeccionado por los Torcedores y Torcedoras, cuyas experimentadas manos no pueden ser igualadas por máquina alguna.
Como herramientas sólo usan: una tabla de madera, dos cortadores (la chaveta y un pequeño casquillo), una guillotina, un pomo de goma vegetal natural insípida e incolora, el cepo (para verificar longitud y diámetro del puro), y lo más importante la destreza de sus manos
Hay cuatro categorías de Torcedores, y sólo al de mayor categoría se le permite confeccionar los Habanos de mayor tamaño y de mayor complejidad.
Hacen falta muchos años para alcanzar la cima de este tradicional arte, donde solo una cosa ha cambiado con el tiempo: en la actualidad la gran mayoría de los Torcedores son mujeres, es decir Torcedoras.
Es tradición que un lector acompañe con su lectura a los Torcedores en su trabajo, bien sea leyendo el periódico o bien novelas escogidas por elección popular.
Torcido totalmente a mano
En primer lugar, la Torcedora pone ante sí las dos, o a veces tres, medias hojas que forman el capote, colocadas en forma tal que la cara posterior de la hoja donde están más pronunciadas las venas quede hacia adentro cuando realiza el torcido del puro.
Acto seguido, agrupa las hojas de la tripa, doblando y alineando cada hoja para asegurar el ininterrumpido paso del humo en el puro terminado. Todas las hojas se colocan con los extremos de la hoja de sabor menos fuerte hacia lo que será la punta encendida del puro. Así el sabor se intensificará a medida que se fuma. La hoja con el sabor más fuerte y con una combustión más lenta, ligero, se sitúa siempre en el medio de las otras hojas.
Ahora la Torcedora forma el bonche, enrollando las hojas de tripa con el capote, de acuerdo al diámetro preciso del Habano que se esté realizando. El torcido comienza en lo que será la boquilla (parte por la que se encenderá el puro).
La compresión de la tripa debe ser igual en todos los puntos. La cabeza del bonche se corta con ayuda de la guillotina.
La Torcedora confecciona los bonches y los prensa durante al menos 30 minutos en un molde de madera para darles forma.
A continuación, la Torcedora prepara la mitad de la hoja de capa, aún húmeda, para que se ajuste perfectamente a la forma del bonche. La sitúa sobre la tabla con la cara que más pronunciadas tenga las venas hacia arriba, dejando que el lado más suave esté visible en la parte externa del puro.
El bonche se pone sobre la hoja de capa y se envuelve en ella, situando la punta de la hoja de la capa en la boquilla o pie del puro. Con destreza, la punta de los dedos estira y endereza con gran cuidado la hoja en la medida en que el bonche se envuelve en la capa. El estirado de la hoja tiene que ser perfecto.
A continuación viene el gorro. Primero se corta una sección, llamada "bandera", de la hoja sobrante de la capa. Esta se envuelve alrededor de la perilla para cerrar la punta y asegurar la capa.
Para darle el toque final, se corta con el casquillo un pequeño disco en la hoja de capa y se pega sobre la bandera con goma vegetal.
Por último, el puro se corta con la guillotina al tamaño deseado y así concluye el trabajo.
Otros Métodos – Totalmente a Mano – Tripa Corta
Los recortes de los bonches de los puros de tripa larga se combinan con otros tipos de tabaco escogidos y cortados en pedazos para crear las ligadas de los Habanos de tripa corta. El Torcedor enrolla la tripa en la hoja de capote, con la ayuda de un paño flexible que está sujeto a su banco para formar un bonche firme. La capa se coloca manualmente en la forma tradicional.
Estos puros también son hechos totalmente a mano
Otros Métodos – Mecanizado
Desde los años 50 se han utilizado máquinas para confeccionar algunos Habanos. Estas pueden elaborar tanto Habanos tripa larga como tripa corta, pero sólo en vitolas pequeñas. Todo el tabaco utilizado proviene de Vegas Finas de Primera, en la región de Vuelta Abajo.
La confección de los Habanos mecanizado es más barata y por lo tanto, también son menos costosos si de comprarlos se trata.
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| 9. Verificando el Trabajo |
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Existen estrictos controles de calidad en todos los pasos de la confección manual de un puro. Aquellos que no alcancen la calidad requerida nunca se convertirán en Habanos.
Control de Calidad
Cada día el Jefe de Galera supervisa la labor de los Torcedores. A su vez los Supervisores, que son Torcedores experimentados, chequean cada brigada de Torcedores observando sus técnicas y verificando confección y dimensiones.
Los tabacos una vez terminados se unen en mazos de 50 unidades, conocidos como Medias Ruedas, que se marcan con el número del Torcedor, tipo de puro y fecha de fabricación.
Al día siguiente los mazos son trasladados al departamento de control de la calidad donde los técnicos verifican los puros por su peso, longitud, grosor, consistencia, confección y apariencia externa, particularmente examinando el estirado de la capa y monta de la perilla.
Existen chequeos a muestras aleatorias de la producción terminada. Los puros son abiertos de manera que se pueda verificar la construcción interna y la ligada - momento importante para los Torcedores, ya que reciben su salario por producto terminado.
La última técnica introducida para el control de la calidad ha sido la máquina de tiro. Esta máquina se utiliza para probar el tiro de los bonches antes de que se le pase la capa a cada puro.
Este sistema fue introducido a finales del 2001 y en estos momentos su uso se ha extendido.
Posteriormente existen otros controles de calidad por el Escogedor y el Revisador que tienen lugar antes de que los puros hayan sido envasados en sus cajas. Incluso aquellos envases que no presenten el aspecto requerido serán retirados de la producción.
Saboreando el resultado
Cada fábrica tiene su equipo de catadores, que se reúne a diario para degustar los puros y evaluarlos de acuerdo a un sistema de puntos por parámetros que incluyen el tiro, combus-tibilidad, aroma, sabor, fortaleza y calidad general del puro. De 3 a 5 vitolas son degustadas en cada sesión. Si existiese alguna diferencia con los parámetros establecidos en cuanto al carácter y formato de las marcas y vitolas, los catadores sugerirán los ajustes correspondientes.
Los Catadores constituyen la primera línea de la Comisión Nacional de Degustación que es la responsable de la estabilidad de la ligada de todas las marcas de Habanos
Tiempo de Reposo
Una vez concluida su confección y antes de pasar a las cajas, los puros, se colocan en el Escaparate. Aquí, en compartimentos forrados de cedro, se dejan reposar para que eliminen el exceso de humedad que adquirieron durante el proceso de torcido. Después de una semana ya están listos para ser fumados. Pero cuanto más tiempo permanezcan en este lugar mejor será. Las condiciones se mantienen entre los 16 y 18ºC con una humedad relativa que fluctúa entre 65 y 70 por ciento. Esto es mucho más fresco y seco que la el clima normal de Cuba.
Al Escaparate a menudo se le denomina el tesoro. En este lugar se almacena la verdadera riqueza de la fábrica
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| 10. Vistiéndose Bien |
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Ningún otro producto sobre la tierra disfruta de un tratamiento más cuidadoso en lo relativo a su presentación y envasado.
Seleccionando los colores
Las capas presentan tonalidades de color diferenciadas y se tiene gran cuidado en asegurar que todos los puros en una misma caja tengan exactamente la misma tonalidad.
El color de una hoja de capa de un Habano es completamente natural; no se utiliza ningún proceso artificial para forzarlo. Las hojas de los niveles superiores de la planta son naturalmente más oscuras, y se oscurecen aún más durante el proceso de fermentación.
Los Escogedores se sitúan entre los trabajadores de más experiencia en la fábrica y trabajan en parejas para garantizar igual tonalidad en los colores de la capa en una caja o mazo de Habanos.
Un Escogedor selecciona los puros en bruto, los divide por colores y tonalidades de cada color, en un patrón de columnas y filas que pueden fácilmente representar más de 60 tonalidades perfectamente diferenciadas.
Un segundo Escogedor selecciona entonces los puros dentro de cada color para llenar una caja, ordenándolos de forma tal que cualquier diferencia, por ligera que sea, se vea de más oscuro a más claro de izquierda a derecha a lo largo de la caja. Así mismo el Escogedor selecciona qué cara de cada puro quedará hacia la parte superior de la caja.
Colocando la Anilla
Las anillas de los puros fueron introducidas alrededor de 1860 por Gustavo Bock, un europeo que había llegado a La Habana para hacer fortuna con los puros. Según la leyenda, su idea surgió con la intención de evitar que sus más refinados clientes se manchas en sus blancos guantes al fumar. Cierto o no, las anillas de los puros se convirtieron en uno de los más potentes y populares símbolos del Habano, muy apreciadas por los coleccionistas y muchas veces imitadas por competidores. Se llama Anilladora a la persona que coloca con sumo cuidado una anilla a cada puro y lo vuelve a situar en el interior de su caja, siguiendo el orden determinado previamente por el Escogedor hasta el más mínimo detalle: la misma cara hacia arriba con la anilla correctamente alineada, y el mismo orden de izquierda a derecha.
Decorando la Caja
Cuba fue la primera en introducir la clásica caja de puros habilitada, a mediados del Siglo XIX, y hoy sigue siendo la más conocida forma de envasar los Habanos.
A las originales decoraciones de la caja se les llama Habilitaciones. Cada etiqueta tiene su propio nombre, y todas se colocan a mano.
Algunas etiquetas se ponen antes de llenar la caja y otras se aplican con posterioridad.
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